La PCA o Analgesia Controlada por
el Paciente es la administración de analgésicos a demanda mediante una bomba
automática que se conecta por vía intravenosa o por vía epidural.
Esta individualización del
tratamiento analgésico busca conseguir un mejor control del dolor y una mayor
satisfacción del paciente. La principal indicación es el dolor agudo, especialmente en
el postoperatorio y los analgésicos más utilizados son los opioides por vía
intravenosa.
Se puede aplicar a cualquier paciente con un nivel de consciencia y un desarrollo o capacidad intelectual suficiente para entender la técnica, así como una movilidad en las manos que le permita emplear el pulsador. No es válido para pacientes adictos a opiáceos, con alteraciones psiquiátricas severas y de edades extremas.
El fundamento de esta técnica se basa en que el dolor es una experiencia subjetiva y por tanto cada individuo sabe mejor cuándo y cuánto le duele. Así, con este método se busca conseguir individualizar las necesidades analgésicas. Presenta las siguientes ventajas:
- Disminuye la ansiedad del paciente asociada al dolor y previene las exacerbaciones del dolor ligadas a la actividad.
- Las pequeñas dosis a demanda proporcionan una reducción de la dosis total y un mejor alivio del dolor en relación con las pautas horarias.
- Menor riesgo de sobredosificación, ya que la sedación asociada al exceso de dosis disminuye la posibilidad de que el paciente se autoadministre una dosis adicional.
- Disminuye los efectos secundarios.
- Proporciona autonomía al enfermo.
- Elimina el posible retraso en la administración de analgesia.
- Mejora la función respiratoria y el nivel de actividad durante el postoperatorio.
- Es una técnica de fácil manejo.
La perfusión puede ser tres tipos:
- PCA continuada: se trata de la perfusión continua del analgésico, sin que el paciente tenga que autodosificar.
- PCA con bolos a demanda: el paciente se administra sus propias dosis en función de sus necesidades.
- PCA continuada y con bolos a demanda: es el más utilizado. Hay una administración continuada de analgesia y el paciente tiene la posibilidad de administrar bolos si el dolor no remite.
PAPEL DE LA ENFERMERÍA
La enfermería desempeña un papel
fundamental.
La comunicación con el paciente es muy
importante. Se debe conocer si entiende la técnica y si la analgesia resulta
efectiva, ya que de ello dependen las posibles variaciones en la programación de
la bomba con el objetivo de controlar el dolor.
Además, es necesario realizar la
valoración del dolor mediante la escala EVA, la cual permite conocer la
evolución del paciente y valorar la modificación de la dosis en caso de que sea
necesario.
También se debe efectuar un correcto
registro de la bomba, que incluya su inicio, el paciente al que se le coloca,
día, hora, fármaco y pauta. Esto también se debe de comprobar por turno y
siempre que se modifique la pauta hasta que la bomba sea retirada, para evitar así
posibles errores.
Para programar el tratamiento hay que tener
en cuenta una serie de parámetros, entre los que se encuentran la dosis de
carga, dosis de demanda, infusión basal, intervalo de cierre, dosis máxima en 1,4
o 24 horas y número máximo de bolos por hora. Esto último tiene especial relevancia para asegurar una analgesia individualizada y adecuada y para evitar la
sobredosificación.
Cabe destacar que una vez que se
alcance la dosis máxima, aunque el paciente solicite bolos, la bomba no se los
suministrará. Además, quedarán registrados los bolos solicitados y los
administrados, lo que orienta hacia control del dolor del paciente. De esta
forma, si hay más bolos solicitados que los administrados sugiere que el
control analgésico no está siendo satisfactorio para el paciente. Por el
contrario, si el paciente no utiliza el dispositivo es posible que la dosis de
analgésico esté siendo excesiva.
También se debe realizar un control de los efectos secundarios. Los más habituales son náuseas y vómitos, retención urinaria, disminución de la motilidad intestinal, prurito, etc. Es importante mencionar que se puede producir un bloqueo motor de las extremidades inferiores si la dosis por el catéter epidural es excesiva.

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