27/12/2022

TCA

                            

La incidencia de Trastornos de la Conducta Alimentaria ha aumentado desde la pandemia, especialmente en adolescentes de entre 12 y 14 años.                        

El trastorno más conocido es la Anorexia nerviosa, aunque existen muchos otros menos conocidos. Algunos ejemplos son la ortorexia, necesidad por ingerir comida considerada saludable, el trastorno por atracón, la bulimia o la vigorexia, necesidad obsesiva por realizar actividad física.

La mayoría de los afectados son mujeres jóvenes (alrededor del 21%) aunque estos trastornos están aumentando significativamente en hombres jóvenes (15%). La mayoría de las mujeres universitarias revela que serían más felices si estuvieran más delgadas y el 30% de ellas muestra conductas patológicas.

Estas conductas son multicausales y probablemente influenciadas por el auge de las redes sociales y el notable empeoramiento de la salud mental general tras la pandemia.

La mayoría de los TCAs se curan, aunque un porcentaje considerable se cronifica. Esto normalmente ocurre en familias poco estructuradas o pacientes que no tienen acceso a ayuda profesional. Es por eso que una detección precoz puede ayudar en su pronóstico.

Es importante estar atento a las señales, como saltarse comidas, no comer en público, ejercicio excesivo, preocupación exagerada por el físico…etc.

El círculo familiar, el ambiente escolar y las amistades más cercanas, deben ser los primeros en detectar cambios insanos en la conducta, lo que podría ser determinante en la evolución de la enfermedad.



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