La flebitis es la inflamación de una vena, generalmente causada por la inserción de un catéter venoso periférico o de inserción periférica (PICC). Sus síntomas son: dolor, sensibilidad, eritema, calor, hinchazón, induración o cordón venoso palpable. Se considera una infección nosocomial.
El riesgo de flebitis puede aumentar debido a las
características del paciente, la preparación de la piel, un traumatismo en la
vena durante la inserción, la frecuencia de cambio del apósito, el material del
catéter, su estabilización y su tiempo de permanencia.
Según sus causas, se pueden distinguir tres tipos:
- Mecánica o traumática: debido a la ubicación, fijación o calibre del catéter inadecuados.
- Química o por infusión: por la administración de soluciones y medicamentos ácidos o con mayor osmolaridad.
- Bacteriana o infecciosa: infecciones bacterianas, debido a una higiene de manos incorrecta, técnica aséptica inapropiada o excesiva manipulación.
Para prevenir la flebitis, el personal de Enfermería debe tener en cuenta lo siguiente:
- Elección adecuada del tipo de catéter. Este debe seleccionarse en función del tiempo y el objetivo del tratamiento. Hay que procurar escoger el más corto y de calibre pequeño, y colocarlo en una extremidad superior, evitando zonas de flexión.
- Higiene de manos. Se debe realizar una correcta higiene de manos con agua y jabón antiséptico, antes y después de la inserción o manipulación del catéter y del apósito.
- Preparación de la piel. el antiséptico de primera elección será la clorhexidina alcohólica de concentración > 0.5%, o en caso de hipersensibilidad, tintura de yodo, yodóforo o alcohol al 70%. Se realizará previamente a la inserción del catéter y durante la sustitución del apósito.
- Mantenimiento aséptico de catéteres. Se utiliza un apósito transparente para poder visualizar el punto de inserción, que habrá que cambiar semanalmente. Si el paciente presenta sudoración o el punto está sangrante, se utiliza un apósito de gasa, que hay que cambiar diariamente. Si este está sucio, húmedo o no sujeta bien el catéter hay que cambiarlo inmediatamente.
Se debe limpiar el puerto de acceso con antiséptico antes de acceder. La sustitución de los sistemas de administración continua se debe realizar con una frecuencia superior a 96 horas e inferior a 7 días, salvo que se administre sangre, hemoderivados o soluciones lipídicas.
Hay que lavar el catéter con una jeringa de 2 ml con suero salino estéril antes y después de la administración de medicación y, sellarlo al terminar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario