Esto se ha notado especialmente en las enfermedades nosocomiales, es decir, aquellas que infectan dentro del hospital una vez ingresado, siendo los más vulnerables los pacientes de UCI.
Sin embargo, a pesar de los beneficios de la mascarilla, la aparición de una bacteria multirresistente puede ser fatal para un enfermo con las defensas bajas. Estas bacterias son aquellas que no responden a los antibióticos, ni a los de amplio espectro ni a los más específicos. Esto es debido al mal uso que les damos a los medicamentos, entendiendo esto como: abusar de los antibióticos, no seguir las pautas que nos da el médico o dejar el tratamiento a medias cuando vemos que nos mejoran los síntomas ( lo cual no significa que nos hayamos curado)
Cuando hacemos este mal uso, lo que les ocurre a las bacterias es que, aquellas más débiles mueren, sin embargo, si hay alguna que por alguna razón ha mutado y es capaz de resistir esos antibióticos, esa será la que se reproduzca y genere más bacterias hijas capaces de resistir el tratamiento. Es por eso que no se debe abandonar una pauta de medicación a pesar de encontrarnos mejor.
Estas bacterias multirresistentes serán un problema grave para toda la población en los próximo años. Un estudio realizado por The Lancet, afirma que para 2050 las superbacterias acabarán con la vida de 10 millones de personas cada año.
En el entorno hospitalario, cuando nos encontramos con un patógeno de este tipo, lo habitual es que acabe causando una sepsis en el paciente. La sepsis o septicemia es una infección en el torrente sanguíneo que provoca caída de la tensión arterial, aumento de la frecuencia cardiaca, fiebres altas y finalmente la muerte. Es relativamente frecuente en el ambiente hospitalario.
Las bacterias más comunes son la Klebsiella pneumoniae, Escherichia Coli, Pseudomona aeruginosa multirresistente y la K. pneumoniae. Causando infecciones urinarias, intraabdominales y neumonías.
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