25/12/2022

Faringoamigdalitis: definición, causas, diagnóstico y tratamiento

La faringoamigdalitis aguda (FA) es una inflamación de las mucosas de la faringe y/o de las amígdalas faríngeas, siendo una de las enfermedades más comunes en la infancia suponiendo hasta un 30% de las consultas pediátricas en Atención Primaria, lo que la convierte en la tercera infección más frecuente en pacientes con edad igual o inferior a 14 años, sólo superada por IRVA (infección aguda de las vías respiratorias altas) y OMA (otitis media aguda).

Aunque está muy extendida a nivel mundial, predomina en países de clima templado con picos de incidencia en invierno y primavera en el hemisferio norte. En España, unos 16 millones de consultas médicas anuales en toda la población serían por odinofagia (dolor de garganta) en general, siendo un 20% del total de las consultas pediátricas y dando cuenta del 55% del total de prescripciones antibióticas en este grupo de edad.

En cuanto al origen, generalmente es infeccioso, siendo en su mayoría de etiología vírica (40-80%) (Adenovirus, Rhinovirus, Coronavirus, Coxsackie, Parainfluenza, Influenza A y B, Herpes simple 1 y 2, Epstein Barr y Citomegalovirus), cursando como un cuadro autolimitado y de evolución benigna.

El estreptococo beta-hemolítico del grupo A (EbhGA) o Streptococcus pyogenes es la causa bacteriana más frecuente siendo responsable de aproximadamente el 15-30% de los casos. Suele presentarse en edades superiores a los 3 años, siendo raro a edades inferiores (6-10%).


La clínica incluye congestión, febrícula, tos, mialgias, disfonía y cefaleas en los casos víricos. Las bacterianas por el contrario suelen ir con fiebre elevada, odinofagia y disfonía.

En la vírica no suele haber exudado faríngeo, y evoluciona de forma favorable en 3-4 días con tratamiento sintomático; mientras que la bacteriana suele ir con exudado, y un cuadro más intenso. Además, la bacteriana presenta petequias en paladar blando, adenopatía cervical anterior y/o exantema escarlatiforme.

El diagnóstico suele realizarse teniendo en cuenta las manifestaciones clínicas, el uso de test de antígenos rápidos, y el estudio microbiológico, con el cultivo del exudado.

El tratamiento consiste en una correcta hidratación, uso de analgésicos y antiinflamatorios para el dolor y la fiebre; reposo; y antibioterapia, con las penicilinas y otros betalactámicos como los más eficaces.

A veces es necesaria la derivación hospitalaria, en los casos en los que se asocian complicaciones añadidas a la patología, o su evolución es desfavorable en un periodo de dos semanas.

Por último, en determinadas ocasiones es necesaria la realización de una amigdalectomía, debido a la aparición de amigdalitis de repetición, abscesos periamigdalinos recurrentes y adenitis cervical recurrente. Dentro de estos, hay que valorar de manera individual cada caso para ver si es recomendable la cirugía.


Fuentes:



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