Investigadores del Instituto de Terasaki han desarrollado un gel capaz de funcionar como coagulante sanguíneo una vez que esta en el interior del organismo. El hecho que le hace reaccionar es el hecho de estar a temperatura corporal.
Su método de administración es mediante una inyección, lo que lo hace fácil de transportar y de usar. Este hecho es importante, ya que este gel no será empleado en el ambiente hospitalario, sino en el campo de batalla.
La principal causa de muerte en las guerras es la hemorragia. Para aumentar la supervivencia, es importante una actuación rápida, cosa que muchas veces no es posible. El T-STH permite ser inyecta en el cuerpo, al ser sensible a la temperatura se convertirá en un material sólido que taponará la herida y reduciendo el tiempo de coagulación en un 50%.
Una vez neutralizada la hemorragia, el polimero podrá ser retirado mediante un lavado con solución salina fría.
Se decidió fabricar este gel mediante la combinación de un polímero llamado N-isopropilacrilamida y laponita. Estos compuestos le confieren su sensibilidad a la temperatura y su carácter coagulante respectivamente.
Distintas pruebas de laboratorio realizadas con sangre humana calentada, demostraron que el T-STH era capaz de detener hemorragias con distintas velocidades del flujo sanguíneo. Esto indica que sería efectivo tanto en una hemorragia arterial como en una venosa, al igual que en heridas superficiales y profundas.
Hasta ahora existían otros tipos de hemostaticos como: polvos, laminas o gasas.
Según el principal investigador de este proyecto Marvin Mecawan, este hidrogel se diferencia en su efectividad y la sencillez en su método de empleo.
Todas estas características lo convierten en la mejor opción en el capo de batalla. Además, combinado con antibióticos y fármacos que mejoran la regeneración tisular aumenta significativamente el potencial de mejora.
Infosalus

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