La
vía intraósea es un acceso vascular de urgencia en situaciones potencialmente
mortales. Se trata de una técnica muy desconocida e inusual en su aplicación,
pero muy útil para la administración de fármacos, fluidoterapia y
hemoderivados, entre otros.
En
situaciones de emergencia, es muy importante establecer un adecuado acceso
vascular, el cual se complica en ciertos casos (grandes quemados, shock, parada
cardiorrespiratoria, estado epiléptico con riesgo vital, compromiso
respiratorio, politraumatizados, etc.).
Se
considera la vía intraósea cuando no se ha conseguido una vía venosa periférica
en un tiempo inferior a un minuto en niños o tras tres intentos fallidos; y dos
minutos en adultos o tras un primer intento ineficaz.
La
cavidad medular de los huesos largos está ocupada por una red de capilares
sinusoides, los cuales drenan a un gran seno venoso central. Este último no se
colapsa, por lo que permite el paso de fármacos y líquidos a la circulación
general de forma rápida.
El
porcentaje de éxito se encuentra entre el 80% y el 94%. Sin embargo, presenta
inconvenientes, pues se recomienda que la dicha vía no permanezca colocada un
tiempo superior a 24 horas. De este modo, se debe mantener hasta que se logre
canalizar una vía venosa periférica definitiva y cuando la reposición de
volumen haya sido adecuada.
Esta
técnica está contraindicada cuando haya una fractura ósea o traumatismos en el
miembro donde se quiere puncionar; o celulitis, quemaduras u osteomielitis en
la extremidad. También si se sospecha de intervenciones quirúrgicas previas,
prótesis de rodilla, lesiones vasculares o traumatismo abdominal.
Cabe
destacar que no se debe intentar canalizar dos veces en la misma extremidad.
Las zonas de inserción en recién nacidos y niños hasta los seis años son:
- Tibia distal: hay que localizar el punto de inserción a 1-2 cm proximal a la prominencia del maléolo medial.
- Tibia proximal: justo debajo de la rótula, desplazando 2 cm en posición medial a lo largo de la cara plana de la tibia.
- Fémur distal: 1 cm por encima de la rótula y 1-2 cm en posición medial en relación a la línea medial del hueso.
En mayores de seis años y adultos:
- Húmero proximal: 1-2 cm por encima del cuello quirúrgico, en la tuberosidad mayor de la cabeza del húmero.
- Tibia distal: 1-2 cm proximal a la base del maléolo interno, en su línea media.
- Tibia proximal: 3 cm por debajo de la rótula, desplazando 2 cm en posición medial a lo largo de la cara plana de la tibia.
CUIDADOS
DE ENFERMERÍA
El
personal de enfermería debe conocer la técnica de colocación, los productos que
a través de esta vía se pueden administrar y los cuidados que precisa el
paciente.
Para
ello, debe vigilar si hay sangrado, la presencia de pulsos distales y el color,
temperatura, aspecto y tamaño del miembro. Además, la zona de punción debe ser
desinfectada cada 4-6 horas para evitar infecciones. También, se han de
registrar todas las actuaciones de enfermería.

No hay comentarios:
Publicar un comentario