28/12/2022

Pruebas comunes durante el embarazo

Los cambios durante el embarazo son constantes trimestre tras trimestre, tanto a nivel físico como psicológico. Estos cambios serán seguidos de cerca por tu médico a través de un completo calendario de pruebas durante el embarazo.

Existen diferentes tipos de pruebas durante el embarazo, algunas rutinarias y otras más avanzadas capaces de detectar, por ejemplo, anomalías genéticas en el bebé. Aunque esta sucesión de pruebas puede generar cierta ansiedad entre las embarazadas, debes tener claro que, en realidad, son una manera de garantizar un embarazo sano semana a semana.



1º TRIMESTRE

El cuerpo de la madre cambiará durante cada trimestre del embarazo pero, sobre todo, cambiará el bebé. En función de estos dos factores, se reparten a lo largo del proceso de gestación las principales pruebas durante el embarazo.

Los primeros meses están llenos de novedades para la futura mamá. Las pruebas en el primer trimestre tienen como objetivo conocer el estado de salud de la embarazada y familiarizarse con su historial clínico, aunque incluso en este temprano momento de gestación ya pueden realizarse algunas pruebas más avanzadas que permitirán detectar o descartar la existencia de anomalías genéticas y enfermedades infecciosas que puedan afectar al bebé.

En este periodo tendrá lugar la primera visita al especialista. Para confirmar el embarazo, el médico pedirá un análisis de orina, donde detectará si está presente la hormona indicadora del embarazo. Mediante este análisis también es posible detectar si hay proteína, azúcar o señales de infección.

Además, a partir de la semana 10 de embarazo hay la posibilidad de realizar una prueba prenatal no invasiva como el test prenatal NACE, para detectar anomalías cromosómicas responsables del síndrome Down, síndrome de Edwards o síndrome de Patau.

También se realiza la ecografía del primer trimestre, la cual proporcionará información como por ejemplo la edad gestacional o si se trata de un embarazo múltiple.

2º TRIMESTRE

El segundo trimestre es, a priori, el más seguro del embarazo. Después de haber superado los tres primeros meses, y ahora que el cuerpo se ha adaptado a su nueva situación, el bebé está muy desarrollado respecto al primer trimestre. Por eso es más fácil obtener información sobre él.

- El test O´Sullivan tiene como objetivo detectar el riesgo de desarrollar diabetes gestacional, un tipo de diabetes que puede desarrollarse durante la gestación debido a alteraciones en los niveles de glucosa en sangre de las embarazadas.

Es una prueba no invasiva, muy sencilla, y que normalmente está integrada en el análisis de sangre del segundo trimestre. Para realizarlo, el profesional sanitario te suministrará primero 50 gramos de glucosa por vía oral. Una hora después se estudia la cantidad de glucosa en sangre para evaluar tus niveles de absorción.

Aunque con el test O´Sullivan no se obtiene un diagnóstico definitivo, sí se establece un baremo de riesgo. Por ello, si los resultados del test O´Sullivan son positivos deberás hacerte nuevas pruebas que confirmen o desmientan la diabetes gestacional.

Por su carácter preventivo, todas las futuras madres deben anotar el test O´Sullivan en su calendario de gestación en la semana 24 de gestación.

- Durante el segundo trimestre los padres ya pueden conocer cuál es el sexo de su bebé gracias a las ecografías en alta resolución. Al igual que el test O´Sullivan, se realizan alrededor de la semana 20 del embarazo.

Esta ecografía, que se corresponde con la del segundo trimestre, se realiza por vía abdominal y permite conseguir imágenes del bebé muy nítidas. Además de conocer el sexo, y debido al estado avanzado de su formación, la ecografía en alta resolución también ayuda a detectar posibles problemas en el desarrollo del bebé.

- Otra de las pruebas del segundo trimestre del embarazo es la amniocentesis, que se realiza entre las semanas 15 y 18. Esta prueba sirve para detectar anomalías cromosómicas en el bebé. Generalmente, la amniocentesis se practica a mujeres mayores de 35 años o que obtuvieron resultados de riesgo alto durante el triple screening en el primer trimestre del embarazo.

Esta prueba invasiva consiste en la extracción de una muestra del líquido amniótico, cuyo análisis puede determinar irregularidades cromosómicas en el bebé. Debido a que su extracción se realiza a través de la inserción de una aguja en el abdomen, la amniocentesis implica ciertos riesgos que pueden generar incluso una pérdida gestacional en aproximadamente un 1 % de los casos. Por eso, muchas madres prefieren el test prenatal no invasivo como alternativa a esta prueba.

3º TRIMESTRE

En el tercer trimestre, muchas de las pruebas están orientadas hacia el parto, para poder asegurarse de que todo está preparado para que tu bebé nazca sano.

- La monitorización fetal prenatal se realiza a partir de las semanas 38 y 39 del embarazo generalmente por vía externa (colocando unas correas en el vientre de la madre), pero también puede hacerse de manera interna (con electrodos en el bebé que se colocan través del cuello del útero).

A veces durante el parto la monitorización fetal se usa para controlar las contracciones uterinas y el latido del bebé. Si llegado el momento previsto la embarazada no rompe aguas pueden realizarse monitorizaciones fetales para comprobar que todo está bien y, si es necesario y el médico lo cree conveniente, se terminará por provocar el parto o realizar una cesárea.

La monitorización fetal es una prueba indolora y no invasiva. Dura unos veinte minutos y tiene como objetivo comprobar el bienestar y el desarrollo del bebé. Es obligatoria para todas las embarazadas y a veces los médicos piden a la gestante que tome alguna comida o bebida dulce antes de la monitorización fetal para activar los movimientos del bebé y así poder verlo mejor.

- Última ecografía. Se realiza en la semana 34, justo al inicio del último trimestre y unas semanas antes del nacimiento del bebé. Gracias a ella se comprueban factores fundamentales a la hora de preparar el parto, como que el crecimiento del bebé es correcto, la cantidad de líquido amniótico, la posición del bebé o el buen funcionamiento de la placenta.

Si un embarazo está catalogado como de riesgo, es posible que se recomiende que la ecografía del tercer trimestre sea una ecografía Doppler, que usa ultrasonidos para comprobar el estado de la circulación de la sangre en diversos puntos de interés del feto, la placenta y el útero.

- El cultivo vaginal del tercer trimestre se realiza entre las semanas 36 y 38. La encargada de hacerlo es la matrona que ha estado controlando a la embarazada durante toda la gestación y su objetivo es detectar Streptococcus agalactiae, un estreptococos del grupo B que puede causar infecciones en el bebé.

El cultivo vaginal antes del parto es una prueba muy sencilla que solo requiere una muestra rectal y vaginal rutinaria. Sin embargo es muy importante ya que esta infección no presenta síntomas especiales y suele pasar desapercibida.

Por eso el cultivo es una prueba obligatoria para todas las embarazadas en el tercer trimestre. En caso de que el cultivo vaginal dé positivo, será necesario tratar a la madre cuando comience a dilatar tras romper aguas para evitar infecciones en el recién nacido.

Controles rutinarios que se realizan todos los trimestres:

1) Control de peso

El aumento de peso durante el embarazo es uno de los síntomas más conocidos durante este periodo. Pese a que el incremento de peso es algo normal durante el embarazo, hay que controlar que ese aumento se produzca de manera correcta, algo que se hace a través de una prueba rutinaria.

Existen una serie de estándares que marcan cómo debería variar el peso a lo largo del embarazo, intervalo que siempre dependerá de la complexión física y del mes de embarazo en el que te encuentres.

2) Control de la tensión

El porqué de la importancia de esta prueba radica en que durante el embarazo es más frecuente que se puedan sufrir alteraciones de tensión, llegando incluso a ser hipertensa durante el periodo de gestación.

Detectar una tensión alta de manera rápida es primordial, ya que si no se detecta a tiempo existe un aumento en el riesgo de sufrir preeclampsia (subida brusca de tensión durante el embarazo), que puede afectar al desarrollo del feto.

3) Análisis de sangre y orina

Esta prueba en el embarazo también es rutinaria, aunque en este caso se realiza en cada trimestre del embarazo. Mediante los análisis de orina se detectará la cantidad y presencia de proteínas.

Con la analítica sanguínea se puede saber no solo el grupo sanguíneo, sino el nivel de hemoglobina, la posibilidad de anemia, la capacidad inmunitaria o la tolerancia a la glucosa. Todo ello con el fin de prever y poder actuar rápidamente en el caso de defensas bajas o propensión a sufrir ciertos tipos de afecciones más comunes en el embarazo, como puede ser la infección de orina.

4) Ecografía doppler

Pese a que esta prueba del embarazo puede considerarse como rutinaria, al realizarse de forma repetida, se diferencia del resto porque está especialmente indicada para los embarazos de riesgo. Con la ecografía doppler lo que se pretende es ver si el corazón del bebé funciona de manera correcta, si hay retraso en el crecimiento intrauterino y ver si el flujo sanguíneo que le llega al bebé es correcto.


Fuentes:



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